38 Libro Stop Gates

Durante el tercer año tratando de sacar adelante el Restorán Geraldine, empecé a escribir
una carta a la juez Janet Reno sobre la demanda contra Microsoft que ella estaba
incoando en USA.

Pronto comprendí que tenía ante mí la posibilidad de escribir un importante libro contra
Microsoft, atendiendo a lo cual me enfrasqué en esa tarea durante varios meses en medio
de las enormes dificultades que representaba el restaurant Geraldine.
Soñaba tener éxito con ese libro y conseguir los recursos que necesitaba para superar las
dificultades económicas que atravesaba.
Cada día me levantaba a las 3:30 de la mañana a escribir el libro “StopGates.now”.

Eso por una parte me hacia abrigar la esperanza de tener un importante éxito editorial y
por otro lado me hacía disfrutar inmensamente de la actividad de escribir esa obra en la
que incorporé un personaje llamado ClownGates cuyas andanzas me permitieron reír a
carcajadas y disfrutar muchos de esos amaneceres donde ClownGates surgía entre las
páginas del libro que iba naciendo.

Hacia finales de 1997 se enfrentaban Microsoft y el Gobierno de los Estados Unidos por
los asuntos Java-Sunsystems y Netscape- Internet.
La pelea parecía realmente dura y cada día me interesaba más.
Entonces decidí escribir la carta a la señora Janet Reno, ministra de Justicia de los Estados
Unidos, para sugerirle que atacara en un área en la que Microsoft aún actuaba sin
obstáculos: el uso de las sucesivas versiones de su sistema operativo MS-DOS y de
Windows para obligarnos a comprar nuevamente todos sus programas y a renovar
nuestros equipos.

Me pareció que a la magistrado le podrían ser de alguna utilidad las observaciones de
alguien que durante años había logrado seguir usando un eficiente software antiguo al
tiempo que trabajaba permanentemente con los más modernos programas y equipos.

Comencé entonces a escribir a la señora Reno exponiéndole algunas ideas sobre los
programas de Microsoft.
Tras el primer atardecer me di cuenta de que, debido a algunas dificultades con el inglés y,
sobre todo porque el tema iba tomando cuerpo al adentrarme en la exposición, la carta se
iba a prolongar algo más de lo esperado.
Al día siguiente suspendí mis tareas en el restorán un poco más temprano y continué la
exposición.
Al tercer día tenía ante mí el esbozo de más de cincuenta capítulos para este libro.
Y entre las piezas por armar de ese inmenso esqueleto se adivinaban fantasmas y seres
mitológicos, entre los que predominaba la figura de un gigantesco pirata, de un corsario
en vida y majestad, a las puertas del siglo XXI: el inmenso criminal Bill Gates.

Así nació el primer libro que denunció los delitos de Microsoft, organización criminal a la
que bauticé “el primer monopolio de la economía global”.
Cuáles delitos: 21 de ellos.
El mas grave de todos: retrasar el desarrollo tecnológico.
En esa época Microsoft obligaba a todos los fabricantes de computadores personales a
pagarle por el uso de los productos Microsoft, aun en caso que esos computadores no
usaran los productos de Microsoft.
El muy vil Bill Gates había logrado imponer este inmenso monopolio robando, engañando,
extorsionando y destruyendo a las empresas competidoras mediante el empleo de las más
sucias artes.
Apenas tuve el libro terminado lo envíe a algunos agentes literarios en España.
En forma prácticamente inmediata uno de ellos se interesó en la publicación del libro. Me
invitó a Madrid y me informó que tenía convenida la publicación tanto en España como en
Francia.
Días después me encontraba en Madrid.
Apenas llegué a la ciudad el agente me informó que todo el proyecto se había caído
porque el editor que publicaría el libro en España, que pertenecía al grupo El País, no
podía hacerlo dado que el vil Gates era director del grupo y que la empresa editora
francesa tampoco podría hacerlo por similares razones.
Regresé a Chile.
Poco tiempo después el gran editor español Ramón Akal se interesó en publicar mi libro.
Creó el efecto la editorial “Foca Ediciones” para disminuir los daños en la eventualidad de
ser demandado por Microsoft.
El libro causó bastante revuelo en España y en América Latina y se programaron
presentaciones en diversas ciudades.
Cada una de estas presentaciones fueron canceladas por los más diversos motivos.
Un par de años después de publicado el libro “Stop Gates.now”, el juez Jackson
desarrollaba una investigación contra Microsoft.
En esos días me llegó una carta del Departamento de Justicia de los Estados Unidos donde
me decía que mi libro formaría parte de los documentos que formaban parte del juicio
que desarrollaba el juez Jackson.
Finalmente, Jackson condenó a Microsoft por numerosos delitos, entre ellos por retrasar
el desarrollo tecnológico.
Microsoft apeló ante la Corte Suprema y perdió ampliamente el juicio.
Lamentablemente las multas que se aplicaron a Microsoft en esa oportunidad y en
algunas otras eran ridículas en comparación con los beneficios que su criminal monopolio
le producía anualmente.

Por otra parte, en mi libro se planteaba la necesidad de desarrollar campañas anti
Microsoft en diversos países.
En el caso de Chile hice mis planteamientos ante la Cámara de Diputados, entidad que
resolvió por unanimidad investigar los delitos de Microsoft y suspender todos los
contratos que Microsoft pudiera tener con el Estado de Chile.

Una semana después la Cámara de Diputados cambió su decisión y creó una comisión
investigadora de las denuncias que yo había realizado.
Rápidamente un gestor de los intereses privados se apoderó de la Comisión Investigadora
de la Cámara de Diputados.
En el caso, Alberto Espina diputado y miembro del escritorio jurídico que representaba a
Microsoft en Chile, se hizo cargo de impedir el trabajo de la Comisión investigadora y dejar
sin efecto el acuerdo alcanzado por unanimidad por la Cámara de Diputados.